martes, 20 de abril de 2010

Miguel de Unamuno


Retomo el blog poniendo alguno de los textos de don Miguel de Unamuno sobre la vida y la existencia. No creo que haga falta comentarlos, los textos hablan por sí solos.

Quiero vivir siempre, siempre, siempre y vivir yo, este pobre yo que me soy y me siento ser ahora y aqui, y por eso me tortura el problema de la duración de mi alma, de la mia propia(...).

No quiero morirme, no; no quiero ni quiero quererlo. No me someto a la razñon y me rebelo contra ella, y tiro a crear, en fuerza de fe, a mi Dios inmortalizador y a torcer con mi voluntad el curso de los astros.

Miguel de Unamuno. Del sentimiento trágico de la vida.



Ocurre con frecuencia en las conversaciones que se llega a tratar de lo que las gentes llaman filosofía, de la brevedad de la vida, de la vanidad de todo. Y entonces casi siempre se dice: lo mejor es no pensar en eso, porque no se podría vivir. Y, sin embargo, lo mejor es pensar en ello, porque solo así se puede llegar a vivir despierto, no en el sueño de la vida.
Miguel de Unamuno Diario íntimo

domingo, 13 de septiembre de 2009

El kippel

"Este ensayo terminará, la representación también, los cantantes morirán y finalmente la última partitura de la música será destruida de un modo u otro, el nombre de Mozart se desvanecerá y el polvo habrá vencido, si no es en este planeta en otro cualquiera. Solo podemos escapar por un rato. Y los andrillos pueden escapar de mí, y sobrevivir un rato más. Pero los alcanzaré o los hará otro cazador de bonificaciones. En cierto modo -observó-, yo soy parte del proceso de destrucción entrópica. La Rossen Association crea y yo destruyo. O al menos, eso debe parecerles a los androides".
Philip K. Dick, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Es extremadamente curioso como el mero hecho de darle un nombre a alguna cosa crea un concepto nuevo y puede cambiar completamente la forma de pensar. Un caso que se me ocurre son los conceptos de ὕϐρις(Hybris)y Νέμεσις(Némesis) griegos, podemos explicarlos con palabras, pero no tenemos ninguna palabra que los traduzca correctamente, por ello no podemos usarlos conceptualmente.

Igual que pasa con los conceptos de otros idiomas, puede pasar lo mismo con los conceptos de nuestro propio idioma. El caso en concreto que se me viene a la mente, es el del Kippel que introduce K.Dick en su lirno "Sueñan los androides con ovejas electricas?" Si tuvieramos que buscar un sinónimo, lo más cercano sería basura y, sin embargo, el término basura es incapaz de agotar el significado de Kippel.

¿Qué es el Kippel?

"Kippel son los objetos inútiles, las cartas de propaganda, las cajas de cerillas después que se haya gastado el último, el envoltorio de un chicle o el diario del día anterior. Cuando no hay gente, el kippel se reproduce (...) el kippel expulsa el no-kippel (...) nadie puede ganar al kippel, a no ser, quizás, de forma temporal y en un punto determinado, como mi apartamento, donde he conseguido un equilibrio entre kippel y no-kippel, al menos por ahora (...)"
Philip K. Dick, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Creo que solo con leer estos fragmentos del texto, se puede comprender, mínimamente lo que el Kippel significa, objeto que cae en el olvido. El Kippel es el excedente de la existencia, es lo que sobra despues de ser. Es lo que deja de tener sentido, lo que ha sido y ya no es sin dejar de estar. Es el destino de toda cosa, de todo ser, de toda existencia: el olvido. El Kippel, nos permite una visión perfecta de la existencia, nos permite darnos cuenta de lo efímero.

A mí, al menos, me produce escalofríos el mero hecho de pensar en la cantidad de Kippel que hay. De todas las cosas dejadas atrás, me viene la imagen de la pelicula "Titanic" y la cantidad de objetos personales que había en los decorados del barco, pienso en todo el sentido, el significado de aquellos objetos para sus dueños, fotos de seres queridos, joyas heredadas, un fajo de billetes con los ahorros para comenzar de nuevo en América... Ya no significan nada, no son nada mas que Kippel, han perdido todo su sentido. Quizás como objetos de exposición como "historia viva"..., Kippel todo.

Kippel es basura y es final, es el destino último de la existencia. Comprender lo que es el Kippel es difícil. A veces me viene la imagen del como será el mundo cuando la raza humana se haya extinguido, todas las cosas, todos los objetos que queden, los edificios medio derruidos -como en una pelicula de ciencia-ficción postapocaliptica- todo eso es kippel, algo sin alguien que le de sentido.

“Un silencio que emanaba del suelo y de las paredes y parecía generado por una vasta usina lo golpeó con tremenda energía. Brotaba de la moqueta gris en jirones, de los utensilios total o parcialmente destrozados de la cocina, de las máquinas que no habían funcionado en ningún momento desde que Isidore había llegado. Rezumaba de la inútil lámpara de pie del cuarto de estar, combinándose con el que descendía, vacío y sin palabras, del cielorraso manchado por las moscas. En realidad, surgía de todos los objetos que tenía a la vista, como si el silencio se propusiera remplazar a todos los objetos tangibles (…)

Vivía solo en ese ruinoso edificio de mil apartamentos deshabitados que, como todo los demás, se derrumbaba de día en día en un deterioro entrópico creciente. Finalmente, todo lo que había en su interior se fundiría, sería idéntico e irreconocible, mero desecho amorfo, kippel apilado hasta el cielorraso de cada apartamento. Y después el edificio mismo perdería su forma y quedaría sepultado bajo el polvo ubicuo. En ese momento él estaría muerto. "
Philip K. Dick, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Si quereis saber más sobre el Kippel, podéis visitar esta curiosa página: Kippel

domingo, 5 de julio de 2009

Un sueño

Hace unos pocos días tuve un sueño bastante extraño. Cuando desperté pensé en apuntarlo para subirlo al blog y aquí está. Lo transcribo tal y como lo anoté:
“Esta noche he soñado algo bastante difícil de describir, tanto por el propio sueño, como por el olvido que gradualmente se lo va comiendo.

El sueño consistía, hasta donde yo recuerdo, en un viaje que debía hacer a algún lugar. Para ello tomaba una especie de avión/tren/autobús (en el propio sueño se mezclaban y la memoria no me permite recordar cómo era exactamente). Detrás de mí, sentados en sus asientos, una niña y su padre. Yo le hacía burlas a la niña, ella no se movía, era el padre el que respondía con burlas y gestos.

En un momento dado, miraba por la ventanilla y veía, como en un tren, pasar el paisaje, los pueblos, las ciudades, la gente. Mientras, el transporte se iba elevando, ascendiendo. Me sentía lleno de angustia, no quería abandonar todo aquello, deseaba quedarme en cada instante, en cada imagen eternamente, en cada pueblo, habitar toda una vida en cada edificio, ser amigo de cada persona, pisar cada prado. No deseaba que el transporte siguiera avanzando.

Fue entonces cuando el piloto dijo por megafonía que alguien estaba impidiendo que el transporte despegara, que debíamos relajarnos y pensar hacia adelante y no desear quedarnos en el pasado.

Lo intenté. El paisaje comenzó a volverse borroso cuando, de súbito aceleramos. La velocidad me impedía distinguir cada cosa. Entonces me entró la nostalgia de nuevo y quise contemplar el paisaje. Solo con desearlo aminorábamos la marcha y podía volver a mirar, con angustia, por la ventanilla.

El padre del asiento trasero, antes tan amable, estaba indignado, quería llegar a tiempo. Entonces la niña hizo algo que me distrajo. Una juguetona burla a la que yo respondí. Así, continué el viaje, distraído con la niña y sin volver a mirar por la ventanilla, por lo menos hasta llegar a una parada de descanso en un pueblo manchego donde sonó mi despertador.”

Tengo mucho sueño y mañana me toca madrugar, así que me abstendré de comentar, que cada uno saque las conclusiones que quiera y si alguno se atreve a interpretarlo, su comentario será bien recibido.

P.D. Perdonad si el texto no se entiende del todo bien, cuando lo escribí estaba recién levantado.

jueves, 11 de junio de 2009

Jugar al ajedrez con la muerte mas alla de la puerta de Tanhausen

Bueno, dado mi efusivo retorno a este blog abandonado, voy a dejar la política de lado para volver al existencialismo. Además, aprovecho para darle algo de color al blog y añadir un par de videos que vienen niquelados.

El primero es de la pelicula Blade Runner, Roy Batty, el replicante, tiene un final completamente existencialista ante el detective Rick Deckard que no puede más que asistir, mudo, ante la muerte.

El segundo pertenece a la pelicula el septimo sello, de Ingrid Bergman. En ella, un cruzado, de camino a su casa se cruza con la muerte. Para intentar burlarla, le propone una partida de ajedrez.

No creo que sea necesario hacer ningun comentario al respecto, los dos fragmentos lo dicen todo por si mismos. La muerte, la angustia, la existencia, el anhelo de vivir...



martes, 9 de junio de 2009

La decadencia politica de Europa

Hace apenas un par de días que terminaron las elecciones europeas. Lo cierto es que, puesto que no soy politólogo, me resulta muy difícil analizar y sacar conclusiones, sin embargo, puesto que se supone que me dedico a la tarea de pensar, voy a ponerme a ello.

Una de las cuestiones más importantes, a mi parecer, ha sido la baja participación. En España, tan solo un 46% ha ido a las urnas, un dato que revela que a más de la mitad de los españoles les importa un bledo lo que suceda en Europa. Comparativamente, el porcentaje es algo mayor que el registrado hace cuatro años y sin embargo, es un 20% menos del registrado hace ocho. Para mí, todo esto tiene una lectura muy clara, los españoles estamos hastiados de los políticos. La mitad de los españoles no quiere saber nada de política. Si miramos las estadísticas europeas, observamos como el porcentaje de votantes ha ido bajando, elecciones tras elecciones, pasando del 58,41% de 1989 al 43,1% de este pasado domingo. De todo esto, solo puede sacarse una conclusión. Los europeos estamos perdiendo el interés por Europa.

Muchas son las causas por las que podemos explicar este fenómeno, no entraré en ellas, sobre todo, sabiendo que a pesar de los escándalos de corrupción en Italia, el señor Berlusconi y sus playgirls han salido claramente victoriosos.

Aún así, hay un dato relevante, quizás el más importante de todos ellos y que poco ha salido en los medios y es que, a pesar de la supuesta victoria del bloque de la derecha moderada (al que pertenece el PP), este bloque ha bajado en numero de escaños, también el socialista. Todos los grupos parlamentarios europeos han bajado a excepción de dos, los verdes y el grupo calificado en las estadísticas como (others), es decir, otros. Lo reseñable de esto es que la subida de los pequeños partidos ha sido de un 9%, es decir, de 29 escaños a 93, colocándose como la tercera en número de votos (obviamente, no constituye un bloque propio, pero el dato es esclarecedor). Una subida significativa que demuestra, una vez más, que estamos cansados de la política de los grandes.

Los partidos minoritarios que se alzan como alternativa a la hegemonía de los grandes grupos políticos. Entre ellos, destaco, por ser español y por tanto lo conozco más que a los extranjeros, UPyD, que se coloca con tan solo un escaño, pero que ha subido en porcentaje de votos. Quizás todo esto demuestre que frente al dominio de los grandes partidos que hacen la política de siempre. Sin embargo, el panorama político español es bien diferente al europeo, aquí, menos 6 escaños, todos han ido a parar a las manos de los dos grandes, es un síntoma de la gran desinformación que sufrimos (curiosamente, hace cuatro años, también se dio esta situación y acapararon todos los escaños menos 6). Blanco o negro, bueno o malo, amigo o enemigo. Mientras Europa busca alternativas, en España seguimos estancados.

De esto solo puedo sacar unas pocas conclusiones. Europa está cansada de los políticos. Hay unos pocos que mantienen la esperanza y buscan alternativas, pero la mayoría prefiere quedarse en casa y no hacer nada. No quisiera imaginarme qué pasaría si se tuvieran en cuenta las abstenciones a la hora de repartir escaños. Quizás así comenzásemos a tomar conciencia de lo grave de la situación.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Mitología española contemporánea.

Siempre me apasionó el mundo clásico. En especial todo lo relativo a la cultura griega. Los romanos siempre me parecieron unos meros imitadores con un ejército más numeroso. Y dentro de mi fascinación por el mundo griego una de las cosas que más me ha llamado siempre la atención ha sido la mitología. ¡Qué mitología! Solo es comparable a la mitología española contemporánea. Los griegos tenían la teogonía de Hesíodo, la Ilíada y la Odisea de Homero, las obras de Eurípides, Esquilo, Sófocles y tantos otros. En España nos basta con la política.

La real academia define mito como “Persona o cosa a las que se atribuyen cualidades o excelencias que no tienen, o bien una realidad de la que carecen.” Leyendo esta definición se me viene a la cabeza la voz de María Antonia Iglesias diciendo “Es que todos sabemos quiénes son los malos” en referencia a la derecha, o a Federico Jiménez los santos antes del primer debate entre Rajoy y Zapatero comentando “Se que Zapatero es un mentiroso, por eso todo lo que diga en el debate será mentira.” Una línea argumentativa basada en solidas razones, desde luego.

Y es que en España somos muy nuestros y siempre nos ha dado por atribuir a las personas o cosas cualidades y excelencias (o vicios) que no tienen, en definitiva, hacer de todo un mito, un cuento. Por desgracia, en los cuentos siempre hay personajes buenos y malos, sus actos se derivan siempre de su bondad o su maldad, esto es, lo que hacen lo hacen por ser buenos y malos y no al contrario, no, el ser buenos o malos no viene de los actos que hayan hecho. Es su destino, siempre serán buenos o malos, no podrán cambiar. En la política, el sistema que hemos montado es similar. Tenemos buenos y malos y todos sabemos quiénes son los buenos y quiénes son los malos. Y la virtud de toda persona decente y con sentido común es la de alabar todo acto de los buenos y criticar todo acto de los malos, porque todo acto se derivara de su bondad o maldad y no de su racionalidad. Así, todo acto acometido por los buenos será bueno, por muy inconstitucional, ilegal o ilegitimo que sea y todo acto llevado a cabo por los malvados será malo, por beneficioso que resulte o racional que sea o en caso de ser un innegable acierto, no será capaz de resarcirle del resto de los malos actos que haya cometido.

La mitología española contemporánea está basada en valores absolutos, universales inamovibles que se transmiten por afinidad, de padres a hijos, de profesores a alumnos, entre los amigos… Pero nunca, o casi nunca, por razones de peso. Otro común denominador con los mitos griegos es que la política española siempre habla de tiempos pasados. Siempre hay un Franco, un Paracuellos, un Guernica, un Xavino Arana, un Ramón Berenguer IV, una república, un pueblo del norte de Europa que solo se asentó en una pequeña zona del norte de la península…Y por todo ello nosotros somos los buenos y ellos son los malos. Nosotros los héroes y ellos los villanos. Convirtiendo la política en poco más que una guerra, como la de Troya.

martes, 22 de abril de 2008

Oracion funebre por modo de epilogo

(El perro Orfeo, pensando sobre la muerte de su amo, don Augusto)

¡Pobre amo! Dentro de poco le enterrarán en un sitio que para eso tienen destinado. ¡Los hombres guardan o almacenan sus muertos, sin dejar que perros o cuervos los devoren! Y que quede lo único que todo animal, empezando por el hombre, deja en el mundo: unos huesos. ¡Almacenan sus muertos! ¡Un animal que habla, que se viste y que almacena sus muertos! ¡Pobre hombre!

¡Pobre amo mío!, ¡pobre amo mío! ¡Fue un hombre, sí, no fue más que un hombre, fue sólo un hombre! ¡Pero fue mi amo! ¡Y cuánto, sin él creerlo ni pensarlo, me debía...!, ¡cuánto! ¡Cuánto le enseñé con mis silencios, con mis lametones, mientras él me hablaba, me hablaba, me hablaba! "¿Me entenderás?", me decía. Y sí, yo le entendía, le entendía mientras él me hablaba hablándose y hablaba, hablaba, hablaba. Él al hablarme así hablándose hablaba al perro que había en él. Yo mantuve despierto su cinismo.

¡Perra vida la que ha llevado, muy perra! ¡Y grandísima perrería, o mejor, grandísima hombrada la que le han hecho esos dos! ¡Hombrada la que Mauricio le ha hecho; mujerada la que le ha hecho Eugenia! ¡Pobre amo mío!

Y ahora aquí, frío y blanco, inmóvil, vestido, sí, pero sin habla ni por fuera ni por dentro. Ya nada tienes que decir a tu Orfeo. Tampoco tiene ya nada que decirte Orfeo con su silencio.

¡Pobre amo mío! ¿Qué será ahora de él? ¿Dónde estará aquello que en él hablaba y soñaba? Tal vez allá arriba, en el mundo puro, en la alta meseta de la tierra, en la tierra pura toda ella de colores puros, como la vio Platón, al que los hombres llaman divino; en aquella sobrehaz terrestre de que caen las piedras preciosas, donde están los hombres puros y los purificados bebiendo aire y respirando éter. Allí están también los perros puros, los de san Humberto el cazador, el de santo Domingo de Guzmán con su antorcha en la boca, el de san Roque, de quien decía un predicador señalando a su imagen: ¡Allí le tenéis a san Roque, con su perrito y todo! Allí, en el mundo puro platónico, en el de las ideas encarnadas, está el perro puro, el perro de veras cínico. ¡Y allí está mi amo!

Siento que mi espíritu se purifica al contacto de esa muerte, de esta purificación de mi amo, y que aspira hacia la niebla en que él al fin se deshizo, a la niebla de que brotó y a que revertió. Orfeo siente venir la niebla tenebrosa... Y va hacia su amo saltando y agitando el rabo. ¡Amo mío! ¡Amo mío! ¡Pobre hombre!»

Domingo y Liduvina recogieron luego al pobre perro muerto a los pies de su amo, depurado como este y como él envuelto en la nube tenebrosa. Y el pobre Domingo, al ver aquello, se enterneció y lloró, no se sabe bien si por la muerte de su amo o por la del perro, aunque lo más creíble es que lloró al ver aquel maravilloso ejemplo de lealtad y fidelidad. Y dijo:

¡Y luego dirán que no matan las penas!

Niebla Don Miguel de Unamuno.

domingo, 6 de abril de 2008

Novela aun sin titular (fragmento)

-Un discurso precioso, sin duda. Pero sabes que todos moriremos allí.
-Lo sé. Es lo justo. Cinco años de guerra en el extranjero, matando al enemigo para defender nuestra patria y ahora regresamos a ella para morir en sus manos.
-No deja de ser irónico.
-La muerte siempre es irónica. Es el final para un hombre con ansias de eternidad.
-La eternidad es solo para los dioses. Los mortales nacemos predestinados a la muerte.
-Eso no lo hace más fácil.
-¡Vaya! ¿Quién lo iba a decir? El gran héroe, el que nunca temió a la muerte se encoje ante ella en el último momento. No eras tú el que nunca le tuvo miedo.
-Aunque no lo creas, siempre la temí. Como no temerla. Siempre acechando, como un fantasma. El único enemigo, contra el que luchamos desde que nacemos. Y ahora que se que está cerca, te parecerá una estupidez, pero me siento más vivo que nunca, todo me parece más real, el sol, las nubes, las olas rompiendo contra el barco, las gaviotas, el aliento de los hombres bajo mi mando, rezándole a los dioses por sobrevivir cuando en el fondo, y a pesar de mis palabras, saben que no saldrán vivos de esta batalla.
-Es el precio que pagamos por ser soldados. Una muerte joven y con honor.
-No hay honor en la muerte, solo hay muerte en la muerte. Le llega igual al soldado que al herrero, al joven que al viejo, y cuando llega ya nada importa, porque cuando hay muerte no hay vida y toda vida es para la muerte. Toda vida, por ello es absurda, destinada a olvidarse a sí misma. Un fugaz momento de existencia en la inmensidad de la nada.
-Daremos la vida por una buena causa. ¡Qué mejor causa que defender tu patria! Para que los hombres que quedan en la ciudad puedan levantar las defensas mientras se retrasa el enemigo.
-Daremos la vida por prolongar otras vidas, vidas que al igual que la nuestra también llegaran a su fin. ¡Qué real me parece todo ahora! ¡Qué real y que absurdo! Somos figurillas de madera en el juego de los dioses, impíos todos ellos. Sin compasión por los hombres, que les entregan sus vidas sin cuestionarse. Es, en fin, la tragedia de los mortales, y sin embargo, ¿No cambiarían los dioses su eternidad por un solo instante tan vivo como este? ¿No darían su eternidad por ser tan conscientes de su existencia como lo somos nosotros dos ahora? Los dioses no existen, no pueden existir porque no pueden dejar de hacerlo. Simplemente están. Siempre estuvieron ahí y siempre estarán. Sentados en sus tronos de éter condenados a no existir jamás.
-Es dura tu afirmación.
-Pero totalmente cierta. Jamás podrán saber lo que significa vivir porque no están vivos, ni están muertos. Nosotros, que sabemos que estamos muertos, que nacemos muertos, arañamos nuestros últimos instantes porque estamos vivos. Y mañana poco importará, pues ya no estaremos, ya no existiremos, pero ahora eso no importa. Solo me importan las gaviotas.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Los mitos

En toda cultura existen una serie de mitos que consiguen una espectacular cohesion dentro de esa sociedad. Una exhaltacion de los valores que se hacen presentes, mediante ellos en la sociedad, su forma de ver el mundo. Una forma de dar una identidad a un pueblo, mediante heroes y grandes azañas. En la mayoria de los mitos, el pueblo es personificado por un heroe, un rey, un dios... que lucha, como hace el pueblo, contra los enemigos del mismo.

Dentro de la mitologia, siento una terrible fascinacion hacia la mitologia griega, que no es, sino un conjunto de historias que relatan la tragedia de la vida. Todo heroe termina cayendo en tragedia. Cuanto mas grande haya sido, mayor es su tragedia.

Recordemos la castracion de Urano o el infeliz final de chronos, quien devoraba a sus hijos. La tragedia de Aquiles en la guerra de Troya, Sísifo y su castigo, Orfeo intentando sacar a su amada del Hades, Jason y la traicion de Medea, Teseo y su lanzamiento de disco, Belerofonte y su caida...

Siendo mortal, uno se siente a merced del capricho de los dioses. Fuerzas inescrutables que mueven el mundo con una logica (si es que la hay) que no podemos comprender, nos dan la gloria sin merecerla y nos castigan por ello con un castigo desmesuradamente desproporcionado. Y no es para menos. Los dioses se mueven, arrasandolo todo a su paso.

Y en el fondo, la vida real se asemeja a la vida de los heroes en los mitos. Fuerzas incontrolables rigen nuestros destinos. Unos destinos que han de ser tragicos, al fin y al cabo, ¿Que hay mas tragico que la muerte a la que todos estamos destinados?. Y hasta que no alcancemos nuestro tragico y final destino, estamos destinados a luchar contra el sometimiento de esas inmensas fuerzas que son el caos y el azar, valiendose ambos de la ley de la causalidad para hacer caer sobre nosotros todo tipo de desgracias, todo tipo de males. Dandonos la gloria y arrastrandonos a la tragedia con igual capricho que los dioses griegos y con la misma logica irrefutable e incomprendible.

Y es que la vida no es otra cosa que una gran tragedia, luchar para seguir viviendo y vivir para seguir luchando. La gran paradoja de la vida. El ansia de inmortalidad y el aplastante sabernos mortales. La angustia, la congoja en la garganta cuando, en un instante de lucidez, se nos presenta la muerte ante los ojos y nos paramos a pensar, en vez de distraernos con los vanales problemas de nuestras "vidas" si es que se les puede llamar asi. Cuando reconocemos en la muerte ajena la nuestra propia y se nos cae el alma a los pies. "No somos nadie" suelen decir algunos. ¡No somos nadie! No somos nada, mas bien. Sin embargo, no podemos dejar de luchar, no podemos dejar de desar seguir viviendo, seguir luchando. Igual que Sisifo no podemos dejar de empujar nuestra roca cuesta arriba, deseando llegar a la cima de la montaña.

Nos pasamos la vida queriendo ser algo, deseando cosas y cuando las tenemos, olvidamos y pasamos al siguiente deseo. Nos pasamos la vida distraidos en nuestras glorias y nuestras tragedias, en nuestros deseos y nuestras maneras de conseguirlos. Alejandonos de la consciencia de la muerte, evitando pensar en ella, evitando el sufrimiento que nos causa. Y es, quizas, ese sufrimiento, esa consciencia de la muerte, la que mas vivos nos hace sentir. Me siento vivo porque se que voy a morir y el Tabu se disuelve y la muerte da sentido a la vida, convirtiendola en vida y no en el lento paso de los segundos, cosa que paradojicamente, sucede a una velocidad de vertigo. Ayer, hoy, mañana, se funden en el tiempo, pero la muerte siempre permanece.

La tragedia, la muerte. La gloria, la vida. Se funden irremediablemente en paradoja. No hay heroe sin gloria ni gloria sin final tragico. Eso nos enseñan los mitos griegos. No hay hombre sin vida y no hay vida que no termine con la muerte. Lo cuan los lleva irremediablemente a formularnos una pregunta. Si hemos olvidado la muerte, si la dejamos apartada en un rincon, si evitamos aquello que hace que la vida sea vida ¿Acaso no vivimos muertos? Si es la muerte la que da sentido a la vida y nos hemos desecho de ella ¿Que sentido tiene nuestra vida?

Aquel que se engaña apartando a la muerte de su vida no estara muerto, al menos por algun tiempo, pero tampoco podra sentirse vivo. Ni muerto ni vivo. Eso es en lo que nos hemos convertido al olvidar los mitos.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Sísifo

"Los dioses habían condenado a Sísifo a empujar sin cesar una roca hasta la cima de una montaña, desde donde la piedra volvería a caer por su propio peso. Habían pensado con algún fundamento que no hay castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza.

...

Con respecto a éste, lo único que se ve es todo el esfuerzo de un cuerpo tenso para levantar la enorme piedra, hacerla rodar y ayudarla a subir una pendiente cien veces recorrida; se ve el rostro crispado, la mejilla pegada a la piedra, la ayuda de un hombro que recibe la masa cubierta de arcilla, de un pie que la calza, la tensión de los brazos, la seguridad enteramente humana de dos manos llenas de tierra. Al final de ese largo esfuerzo, medido por el espacio sin cielo y el tiempo sin profundidad, se alcanza la meta. Sísifo ve entonces como la piedra desciende en algunos instantes hacia ese mundo inferior desde el que habrá de volverla a subir hacia las cimas, y baja de nuevo a la llanura. Sísifo me interesa durante ese regreso, esa pausa. Un rostro que sufre tan cerca de las piedras es ya él mismo piedra.

Veo a ese hombre volver a bajar con paso lento pero igual hacia el tormento cuyo fin no conocerá. Esta hora que es como una respiración y que vuelve tan seguramente como su desdicha, es la hora de la conciencia. En cada uno de los instantes en que abandona las cimas y se hunde poco a poco en las guaridas de los dioses, es superior a su destino. Es más fuerte que su roca. Si este mito es trágico, lo es porque su protagonista tiene conciencia.

¿En qué consistiría, en efecto, su castigo si a cada paso le sostuviera la esperanza de conseguir su propósito? "

El mito de Sisifo. Albert Camus