miércoles, 21 de noviembre de 2007

Los mitos

En toda cultura existen una serie de mitos que consiguen una espectacular cohesion dentro de esa sociedad. Una exhaltacion de los valores que se hacen presentes, mediante ellos en la sociedad, su forma de ver el mundo. Una forma de dar una identidad a un pueblo, mediante heroes y grandes azañas. En la mayoria de los mitos, el pueblo es personificado por un heroe, un rey, un dios... que lucha, como hace el pueblo, contra los enemigos del mismo.

Dentro de la mitologia, siento una terrible fascinacion hacia la mitologia griega, que no es, sino un conjunto de historias que relatan la tragedia de la vida. Todo heroe termina cayendo en tragedia. Cuanto mas grande haya sido, mayor es su tragedia.

Recordemos la castracion de Urano o el infeliz final de chronos, quien devoraba a sus hijos. La tragedia de Aquiles en la guerra de Troya, Sísifo y su castigo, Orfeo intentando sacar a su amada del Hades, Jason y la traicion de Medea, Teseo y su lanzamiento de disco, Belerofonte y su caida...

Siendo mortal, uno se siente a merced del capricho de los dioses. Fuerzas inescrutables que mueven el mundo con una logica (si es que la hay) que no podemos comprender, nos dan la gloria sin merecerla y nos castigan por ello con un castigo desmesuradamente desproporcionado. Y no es para menos. Los dioses se mueven, arrasandolo todo a su paso.

Y en el fondo, la vida real se asemeja a la vida de los heroes en los mitos. Fuerzas incontrolables rigen nuestros destinos. Unos destinos que han de ser tragicos, al fin y al cabo, ¿Que hay mas tragico que la muerte a la que todos estamos destinados?. Y hasta que no alcancemos nuestro tragico y final destino, estamos destinados a luchar contra el sometimiento de esas inmensas fuerzas que son el caos y el azar, valiendose ambos de la ley de la causalidad para hacer caer sobre nosotros todo tipo de desgracias, todo tipo de males. Dandonos la gloria y arrastrandonos a la tragedia con igual capricho que los dioses griegos y con la misma logica irrefutable e incomprendible.

Y es que la vida no es otra cosa que una gran tragedia, luchar para seguir viviendo y vivir para seguir luchando. La gran paradoja de la vida. El ansia de inmortalidad y el aplastante sabernos mortales. La angustia, la congoja en la garganta cuando, en un instante de lucidez, se nos presenta la muerte ante los ojos y nos paramos a pensar, en vez de distraernos con los vanales problemas de nuestras "vidas" si es que se les puede llamar asi. Cuando reconocemos en la muerte ajena la nuestra propia y se nos cae el alma a los pies. "No somos nadie" suelen decir algunos. ¡No somos nadie! No somos nada, mas bien. Sin embargo, no podemos dejar de luchar, no podemos dejar de desar seguir viviendo, seguir luchando. Igual que Sisifo no podemos dejar de empujar nuestra roca cuesta arriba, deseando llegar a la cima de la montaña.

Nos pasamos la vida queriendo ser algo, deseando cosas y cuando las tenemos, olvidamos y pasamos al siguiente deseo. Nos pasamos la vida distraidos en nuestras glorias y nuestras tragedias, en nuestros deseos y nuestras maneras de conseguirlos. Alejandonos de la consciencia de la muerte, evitando pensar en ella, evitando el sufrimiento que nos causa. Y es, quizas, ese sufrimiento, esa consciencia de la muerte, la que mas vivos nos hace sentir. Me siento vivo porque se que voy a morir y el Tabu se disuelve y la muerte da sentido a la vida, convirtiendola en vida y no en el lento paso de los segundos, cosa que paradojicamente, sucede a una velocidad de vertigo. Ayer, hoy, mañana, se funden en el tiempo, pero la muerte siempre permanece.

La tragedia, la muerte. La gloria, la vida. Se funden irremediablemente en paradoja. No hay heroe sin gloria ni gloria sin final tragico. Eso nos enseñan los mitos griegos. No hay hombre sin vida y no hay vida que no termine con la muerte. Lo cuan los lleva irremediablemente a formularnos una pregunta. Si hemos olvidado la muerte, si la dejamos apartada en un rincon, si evitamos aquello que hace que la vida sea vida ¿Acaso no vivimos muertos? Si es la muerte la que da sentido a la vida y nos hemos desecho de ella ¿Que sentido tiene nuestra vida?

Aquel que se engaña apartando a la muerte de su vida no estara muerto, al menos por algun tiempo, pero tampoco podra sentirse vivo. Ni muerto ni vivo. Eso es en lo que nos hemos convertido al olvidar los mitos.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Sísifo

"Los dioses habían condenado a Sísifo a empujar sin cesar una roca hasta la cima de una montaña, desde donde la piedra volvería a caer por su propio peso. Habían pensado con algún fundamento que no hay castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza.

...

Con respecto a éste, lo único que se ve es todo el esfuerzo de un cuerpo tenso para levantar la enorme piedra, hacerla rodar y ayudarla a subir una pendiente cien veces recorrida; se ve el rostro crispado, la mejilla pegada a la piedra, la ayuda de un hombro que recibe la masa cubierta de arcilla, de un pie que la calza, la tensión de los brazos, la seguridad enteramente humana de dos manos llenas de tierra. Al final de ese largo esfuerzo, medido por el espacio sin cielo y el tiempo sin profundidad, se alcanza la meta. Sísifo ve entonces como la piedra desciende en algunos instantes hacia ese mundo inferior desde el que habrá de volverla a subir hacia las cimas, y baja de nuevo a la llanura. Sísifo me interesa durante ese regreso, esa pausa. Un rostro que sufre tan cerca de las piedras es ya él mismo piedra.

Veo a ese hombre volver a bajar con paso lento pero igual hacia el tormento cuyo fin no conocerá. Esta hora que es como una respiración y que vuelve tan seguramente como su desdicha, es la hora de la conciencia. En cada uno de los instantes en que abandona las cimas y se hunde poco a poco en las guaridas de los dioses, es superior a su destino. Es más fuerte que su roca. Si este mito es trágico, lo es porque su protagonista tiene conciencia.

¿En qué consistiría, en efecto, su castigo si a cada paso le sostuviera la esperanza de conseguir su propósito? "

El mito de Sisifo. Albert Camus